Mientras escribo esto son las 02:30 hs del sábado... o mejor dicho, de la madrugada del domingo. Bah, es sábado a la noche. Estuve viendo Televisiòn Registrada y desde hace un rato estoy tirado en mi cama, a veces leyendo viejos escritos juridicos, a veces mirando el techo (hay muchos puntitos que se superponen con los puntitos de mi vista), a veces solo perdiéndome en mis pensamientos; todo mientras el sueño me va invadiendo con demasiada lentitud para lo que en este momento quisiera. Desde afuera llega el sonido del viento y muy a lo lejos se escuchan las ovaciones de un grupo de mujeres entusiasmadas en uno de esos lugares en donde hay tipos que se ponen en bolas y bailan y un tipo los presenta con voz de locutor (Sii es del Cordobes, asì lo llaman al dueño del bar, es un lugar donde solamente se va a ponerse en pedo nada mas y a buscar gatos, aunque ese no sea mi caso).
Es sábado a la noche. Una noche un poco fria. Es La Gran Noche De Los Clichés Y Las Frases Hechas. Clichés y frases hechas como: “la previa”, “¿hacés algo hoy?”, “salir”, “caravana”, “tomar algo”, y otros más dignos de la prensa como “diversión”, “ritual”, “tragos”, “descontrol”. Es la noche de cumplir con uno de los tantos ritos sagrados de la sociedad. Porque además de estudiar, de casarse, de tener hijos y de tantos otros que ahora no tengo ganas de enumerar, uno de los grandes ritos que todo buen ciudadano debe cumplir es divertirse un sábado a la noche. Y si tenés 23 años como yo, con más razón todavía. Hay que salir. Ya sea al boliche, al baile donde esta noche tocan Los Palmeras, como me voy a perder el hit del momento el Bon Bon Asesino, al cuarteto fino de La Barra. La idea es estar con amigos, pasarla bien, distraerse. Con un poco de suerte (en mi caso, mas que mucha suerte dira un milagro para mi) terminar teniendo sexo con una amiga, con una recién (des)conocida, o con una puta, es lo mismo. Por supuesto, lo más importante de todo es el alcohol. De ninguna manera debe faltar. Incluso puede afirmarse que es lo único que a todos les importa. Ese es el rito de La Gran Noche De Los Clichés Y Las Frases Hechas. Hacerse el ocupado y el responsable durante la semana y cuando llega el “finde” “distenderse” y pasarla bien (sí, ya sé que se me va la mano con las comillas y la cursiva).
Pero yo no he cumplido con el rito sagrado. No lo he cumplido hoy y hace bastante tiempo que no lo cumplo. Hace mucho tiempo que no salgo con ninguna señorita, que no estoy de novio, que no salgo de parranda con mis amigos, que no llego en pedo a mi casa. Ahora soy como una isla que flota a la deriva, o es más, como un naufrago que habita esa isla (pedazo de analogía). Alguien que tiene amigos y conocidos en todos lados y en todos los círculos pero que al mismo tiempo no pertenece a ninguno. Y mientras el resto de la gente de mi edad se comportan como buenos ciudadanos y respetan las tradiciones, y organizan salidas, y se juntan en la casa de alguien a beber (y cuando se empieza a hacer de día toman mate) yo estoy tirado en mi cama escribiendo esto. No he tenido ganas de “salir”. He preferido quedarme en mi casa, tirado sobre la cama, escribiendo esto y/o mirando el techo. En realidad, hace tiempo que no tengo ganas de nada, aunque a veces me engañe a mí mismo y piense lo contrario. Aunque me embarque en varios proyectos y de hecho los empiece a ejecutar, no tengo ganas de nada. Aunque me quede trabajando hasta tarde en ellos, no me interesan. Solo soy fiel al rito de ir a trabajar y siempre me pregunto para qué. Por eso mismo no he salido esta noche. ¿Para qué? Nunca puedo dejar de hacerme esa pregunta. Podría estar pasándola bien. Cada vez que salgo lo hago, hoy no hubiera sido la excepción. No soy muy exigente. He hecho todo lo que se puede hacer un sábado a la noche, aunque nunca fui un gran habitante de la noche ni mucho menos (¿habitante de la noche dije? No… si soy un maestro para inventar conceptos…). Pero siempre me pregunto para qué. ¿Para qué vivo? me pregunto también (y tengo la respuesta a eso: para nada). Y a veces, y solo a veces, me pregunto si no sería mejor ser menos “raro” y más “normal”. Si no sería mejor pertenecer a un grupo de amigos que se juntan y “organizan salidas”, si no sería mejor no sentir tanta repulsión al estudio y a estas alturas tener un título en lugar de haber abandonado para siempre los estudios, si no sería mejor no amargarse tanto por cosas cotidianas que a otros no les afectan, si no sería mejor dejar de preguntarse para qué, si no sería mejor ser como esos que se ponen de novios con cualquiera porque al fin y al cabo lo que importa es estar con alguien, no de quién se trate ese alguien. (estaba por poner “lo que importa es ponerla” pero me pareció algo ordinario). Si no sería mejor cumplir con el rito sagrado del sábado a la noche, aunque no haya ganas, porque se trata de salir y nada más. Pero no. Solo me lo pregunto a veces. Porque en realidad sé que aunque no soy un suicida potencial, aunque me ponga enfermizo, cínico, depresivo por las más asombrosas cuestiones existenciales y los detalles cotidianos más pelotudos, aunque sea así, también puedo ser todo lo contrario. El más despreocupado de todos, el más feliz por estar vivo y blablabla (no me pidan que baile en bolas, tampoco irse al extremo ja ja ja ja).
Y ahora les voy a decir algo… este post iba a terminar con algo tipo “y ya sabemos porqué en realidad todos salen el sábado a la noche y porqué se llenan los bares, los boliches, los pubs, y etc. Por esa clásica frase: “por la falta de amor”. Por eso cumplimos el rito… o dicho sea de paso, todos los ritos. Porque queremos alguien que nos quiera. ¿Eh? ¿O no? Sí, sí, no va a faltar el que diga: “yo salgo para divertirme” y blablabla, pero antes de atajarte pensá un poquito y…”
Así iba a terminar este post pero, no sé. Me dio fiaca terminarlo.
NOTA DEL AUTOR: Espero que dejen algun comentario.
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