sábado, 31 de mayo de 2008

A los demas les sale todo bien, menos a mi



Con el título de este artículo no hago referencia a aquellas personas que todo les sale bien por obra y magia del destino (es decir, aquellos que comúnmense te los denomina suertudos, ojetudos, tocados por la varita mágica, etc), no todo lo contrario, me refiero a esa sensación según la cual los demás tienen una situación siempre mejor que la nuestra, las cosas les resultan más fáciles y llevaderas, no se traban en dificultades que nos traban a nosotros, son más decididos, se confunden menos, saben lo que quieren y van hacia ello o si no al menos la tienen más clara y disfrutan más, no tienen ese vacío interior que uno conoce en sí mismo, esa gotera mental, esa pérdida, esa falta de orden, ese caos, ese sentimiento de ser inadecuado, de no poder, de no entender, de no saber, de estar íntima y fundamentalmente fallado. ¿Es así realmente? ¿Todos sentimos eso? ¿Y si todos lo sentimos entonces quiere decir que no hay nadie perfecto?
Podríamos decir que la perspectiva del que dice “a los demás todo les sale bien y a mí no” es la perspectiva del fracasado, del perdedor, pero si somos sinceros y realistas tenemos que admitir (con alivio) que es la perspectiva de todos, que al menos algunas veces todos pasamos por esta sensación. Es decir, como lo vemos desde afuera y no percibimos sus luchas internas, creemos que el otro está siempre entero. Nos comparamos con quien tenemos enfrente y como no tenemos los subtítulos de su mente (con su caudal de frustraciones, temores, dudas, pendientes, problemas, etc) nos parece que el otro cierra y nosotros no. Uno cree que “pierde” como pierde una canilla, en cambio el otro cierra perfecto. Uno está fuera de foco, el otro es nítido. Uno derrapa, el otro anda por la calzada sin salirse. Uno duda, el otro puede. Uno se siente perdido, el otro pisa firme. Si pudiéramos entrar en el otro (a veces podemos, cuando nos hacemos amigos o más, y ese caudal interno se hace compartido) nos daríamos cuenta de que el otro está tanto o más fallado que uno. Más de una vez uno llegó a enterarse con asombro de que el otro (o la otra) tenía en su interior un pantano de arenas movedizas, aun cuando desde afuera creíamos que su mundo era de cemento. Mucho de lo que externamente parece mármol en el interior de la personalidad es en realidad telgopor. ¿Será por eso que se valora tanto la amistad, porque al conocer el interior del otro uno entiende que el interior propio es legitimado en sus fallas, arbitrariedades y quilombos? ¿Será que conocer el vaivén de la emoción del otro le da espacio al vaivén de la emoción propia?

Pero reparemos en una de las palabras de la idea falsa: “A los demás TODO les sale bien y a mí no”. ¿Todo le sale bien al otro? ¿O será que a veces le sale bien algo y uno en su paranoia y debilidad siente eso que al otro le sale bien como algo aplastante, que uno no tolera –por envidia, por inseguridad, o por lo que sea- eso que el otro pudo y entonces se siente -aun sin estarlo- aplastado por ese logro ajeno que revela nuestra impotencia? ¿Nada nos sale, por el contrario, bien a nosotros? Esta idea falsa no se basa en una percepción de lo real, de lo concreto, es una sensación expresada como si aludiera a cosas concretas pero se queda en el camino. Si lo pensamos dos veces nos damos cuenta: no hay un todo o un nada en la personalidad, y probablemente tampoco en ningún aspecto de la realidad. TODO y NADA son conceptos demasiado abarcativos, que pueden tener sentido como partes del mecanismo del lenguaje pero que son generalmente falsos como percepciones reales de las cosas. A nadie TODO le sale bien y nadie no puede hacer NADA bien. Darse cuenta es tranquilizador, y nos lleva a ver que este personaje del que le sale todo bien no es más que un perseguidor interno que habita nuestro interior. En otra idea falsa hablamos del canchero, de ese que quiere encarnar el “todo es bueno en mí, tengo domada a la vida” y dijimos que quiere representar frente a los demás su propio ideal sin serlo realmente, que lo hace huyendo de la propia inadecuación, a la que no soporta y a la que exorciza con esa actuación de super pibe. Hoy el tema alude por el contrario a lo que le pasa al otro, aquel que se contrasta con un perfecto y se siente un desastre. Por eso este ser se refiere “a los demás”, como diciendo “todos los que no son yo”, pueden, y yo no. También es cierto que diciendo eso el tipo se arma una linda escenita patética para autocompadecerse y escuchar a Nirvana en una gloria depresiva, no olvidemos ese tipo de vicios.

Sí, pero hay gente que es realmente un desastre, me dirán. Es verdad, hay gente que por momentos está muy complicada (así como el TODO y el NADA deben ser desalojados de la lista de palabras de uso frecuente el SIEMPRE y el NUNCA deberían seguir igual camino). Uno no es SIEMPRE un caos, hay momentos de caos, momentos complicados, momentos de conflicto. Sí, pueden durar mucho, sobre todo si uno no hace nada más que padecer esos conflictos o le echa la culpa al sistema. Duran menos si uno los enfrenta. Una de las estrategias comunes para no enfrentar esta sensación de ser inadecuado es acentuar la inadecuación como si fuera algo copado. Si soy un desastre, qué loco, qué grande, qué copado, hago cualquiera. En vez de entender la falla (y reconciliarse con ella y con trabajo superarla) uno la vuelve “rasgo de la personalidad”. Sí, soy un desastre, me olvidé que tenía que ir a buscar a la nena para llevarla al dentista, qué copado… Sí, era el primer día de laburo y me dormí, qué loco. Sí, iba choborra en el auto y lo hice de goma, soy un tremendo…

Otra palabra que hay que pensar : “A los demás todo les sale bien y a mí no” es la de “sale”. Porque también ahí está el problema. Las cosas no “salen” bien o mal, como si uno no tuviera nada que ver. El otro día, en la charla de Leopoldo Kohon en el ciclo de Nuevos Enfoques él dijo que suele verse como algo basado en la suerte el que algunas parejas sean felices y duren muchísimos años, cuando en realidad se trata de un logro de esa pareja, por el que seguramente ambos han tenido que luchar y trabajar mucho. Igual podríamos decir de alguien al que le va bien en el trabajo: tiene suerte, le salió bien. Pero lo más probable es que no sea suerte, que no le haya salido bien de la nada, sino que sea el resultado de su preparación (se trate de estudios formales o de aprendizaje espontáneo), que su buen trabajo sea el resultado de haber hecho lo necesario, esfuerzos, búsquedas, aprendizajes, haber enfrentado activamente dificultades, conflictos, etc. En nuestra moral pasiva las cosas suceden solas y la gente espera que “un día le pase algo lindo” sin darse cuenta de que las cosas no pasan solas, no salen, sino que hay que hacerlas. En esa postura de “ojalá un día me pase algo bueno” la vida pasa y vos la mirás desde la ventana de tu mundo.

Otra palabra para pensar, en esta idea falsa, es la de “bien”. Porque también allí se cuela la incomprensión. Algo bueno, algo que salió bien o que uno hizo que llegara a ser bueno, tampoco es siempre bueno y lindo. Una buena relación amorosa, el logro al cual todos aspiramos probablemente como logro principal, no es nunca sencilla. O sea: puede que uno crea, cuando se presentan las complicaciones, que algo “salió mal”, sin darse cuenta de que las complicaciones no son algo malo sino algo real, parte de cualquier felicidad. A uno las cosas pueden llegar a salirle bien cuando se ha bancado algo del mal que las cosas tienen en sí mismas. Pero nada nunca te va a salir bien si no aceptás el mal como necesario y si no aprendés a hacer algo con esa cuota de mal inevitable que la vida no puede dejar de tener.

Conclusión:
Es una sensación que todos tenemos alguna vez, o cada tanto, la de que el otro es un ser más perfecto que uno, que tiene más entereza y que todo le es más fácil y accesible. La verdad profunda de esta sensación es que el tembladeral se ve de adentro y no de afuera. Esquematizando, podríamos decir que hay dos tipos de personalidades: los que se encargan de que el tembladeral no se note (ni para afuera ni para sí mismos) o los que lo expresan y lo viven con cierta libertad (entendiendo que ser persona es necesariamente una experiencia llena de vaivenes y conflictos). Es mejor tratar de ser de este segundo tipo.

viernes, 30 de mayo de 2008

Fraces de JOAQUIN SABINA

"Qué difícil intentar salir ilesos de esta magia en la que nos hayamos presos."

"No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás existió."

"Lo bueno de los años es que curan heridas, lo malo de los besos es que crean adicción."

"A menudo los labios más urgentes no tienen prisa dos besos después."

"Bailar es soñar con los pies."

"Hay que condenar todas las muertes, incluso la natural."

Soy muy mal novio, un pesimo amante y peor marido. Pero un estupendo amigo."

"Mi plan es envejecer sin dignidad."

"Yo no soy equilibrado ni tranquilo; llevo una vida enloquecida."

"Pelearé hasta el último segundo y mi epitafio será: No estoy de acuerdo."

"Los gimnasios estan llenos, las librerías siguen vacias."

"No existe una vida más lujosa que la de vivir sin teléfono y sin coche."

"Cuantos besos me perdí por no saber decir te necesito."

"Amor se llama el juego en el que un par de ciegos juegan a hacerse daño."

La vida es tan corta y el oficio de vivir tan difícil, que cuando uno empieza a aprenderlo, ya hay que morirse.

A menudo los labios más urgentes no tienen prisa dos besos después.

Está bien tener sombrero por si se presenta una buena ocasión para quitárselo.

Qué difícil intentar salir ilesos de esta magia en la que nos hayamos presos

No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás existió.

El amor es una epidemia que se acaba con el tiempo.

Las musas no cobran derechos de autor.

Los vicios de sexo no son vicios.

La poesía huye, a veces, de los libros para anidar extramuros, en la calle, en el silencio, en los sueños, en la piel, en los escombros, incluso en la basura.

Donde no suele cobijarse nunca es en el verbo de los subsecretarios, de los comerciantes o de los lechuginos de televisión.

Hay que condenar todas las muertes, incluso la natural.

Aconsejo que se malviva.

No soporto a las mujeres que tiene una obsesion terrible por la limpieza, por que por debajo de eso hay siempre miedo u odio al sexo.

Me gustaba estar en segunda división jugando al ascenso.

Soy un tio feo, caótico y sentimental...

Yo he sido siempre un Marxista de la tendencia pro grauchiana.

Cada vez escribo mas historias de amor, era que cada vez ligo menos.

A partir de determinada hora de la madrugada, sabes que cualquier tipo que te cruces en un retrete es un golfo, y eso es muy excitante.

Soy un estupendo consolador de viudas.

Soy muy mal novio, un pesimo amante y peor marido. Pero un estupendo amigo.

Cuando un amigo viene y me dice que ha echado un polvo, me duele como si me insultaran.

El paso del tiempo me ha hecho mas escéptico, pero no me ha cambiado mucho.

Convenciòn sobre los heridos de Amor


"Disposiciones generales:


A – Considerando que el dicho de que “en el amor y en la guerra todo vale” es completamente verdadero;

B – Considerando que en lo relativo a la guerra contamos con la Convención de Ginebra, adoptada el 22 de agosto de 1864, que determina cómo debe tratarse a los heridos en el campo de batalla, mientras que hasta hoy no se ha promulgado ningún documento que regule la situación de los heridos de amor, muy superiores en número;


Se decreta que:


Art. 1 – todos los amantes, independientemente de cuál sea su sexo, quedan advertidos de que el amor, además de ser una bendición, también es algo extremadamente peligroso, imprevisible, que puede acarrear serios daños. Por lo tanto, quien tenga la intención de amar, debe ser consciente de que está exponiendo su cuerpo y su alma a heridas de muy diferentes tipos, sin poder culpar por ello a su pareja en ningún momento, puesto que ambos corren el mismo riesgo.


Art. 2 – Una vez alcanzado por una flecha del arco ciego de Cupido, debe solicitarse inmediatamente al arquero que dispare la misma flecha en la dirección opuesta, con el objeto de no sufrir la herida conocida como “amor no correspondido”. En el caso de que Cupido se niegue a hacerlo, la Convención que en estos momentos se promulga exige del herido que de manera inmediata se arranque la flecha del corazón y la tire a la basura. Para llevar esto a buen puerto, debe evitar llamadas telefónicas, mensajes de correo electrónico, envíos de flores (siempre rechazadas), o cualquier otra forma de seducción, pues semejantes medios, si bien pueden dar algún resultado positivo a corto plazo, no resisten el paso del tiempo. La Convención decreta asimismo que el herido debe buscar sin falta la compañía de otras personas, así como debe imponerse al pensamiento obsesivo que le dice “vale la pena luchar por esta persona”.


Art. 3 – En el caso de que la herida provenga de un tercero, es decir, que el ser amado se sienta atraído por alguien que no estaba a priori en el guión, queda expresamente prohibida la venganza. En este caso, se permite el uso de lágrimas hasta que los ojos se sequen, así como algunos puñetazos en la pared o en la almohada, o reuniones con amigos donde poder insultar a gusto al antiguo(a) compañero(a), incidiendo en su perfecta falta de gusto, pero sin llegar a difamar su honra. La Convención determina que también se aplique en este caso la regla del Art. 2 que mueve a buscar la compañía de otras amistades, sólo que evitando en la medida de lo posible los lugares que la otra persona frecuenta.


Art. 4 – En lesiones leves, clasificadas aquí como pequeñas traiciones, pasiones fulminantes que no duran mucho, o desinterés sexual pasajero, debe aplicarse con generosidad y rapidez el medicamento llamado Perdón. Una vez aplicada tal medicina, no se debe volver atrás bajo ninguna circunstancia, y el asunto debe ser definitivamente olvidado, no utilizándolo jamás como argumento en una discusión o en momento de odio.


Art. 5 – En todas las heridas definitivas, también conocidas como “rupturas”, el único medicamento que tiene algún efecto se llama Tiempo. De nada sirve buscar consuelo en cartomantes (que siempre prometen el regreso del amor perdido), leer libros románticos (que siempre acaban bien), engancharse a una telenovela o cosas por el estilo. Se debe sufrir con intensidad, evitando radicalmente las drogas, los calmantes o las oraciones a los santos. En cuanto al alcohol, sólo serán permitidos dos vasos de vino diarios.


Consideraciones finales:

Los heridos por el amor, al contrario de los heridos en conflictos armados, no son víctimas ni verdugos. Optaron por algo que forma parte de la vida, y deben asumir, por consiguiente, la agonía y el éxtasis de su elección.Y los que jamás fueron heridos por el amor, nunca podrán decir: “he vivido”. Porque no vivieron."

martes, 27 de mayo de 2008

Sindrome de los Veintipico

QUIERO AGRADECER ESTO A VIRGINIA GIANOLI, UNA AMIGA DE LA FACULTAD QUE ME LO HA ENVIADO A MI CORREO POR MEDIO DE UNA CADENA DE MAIL.

SÍNDROME DE LOS VEINTIPICO'Le llaman la 'crisis del cuarto de vida'. Te empiezas a sentir inseguro y te preguntas dónde estarás en un año o dos, pero luego te asustas al darte cuenta que apenas sabes donde estás ahora.Te empiezas a dar cuenta de que hay un montón de cosas sobre ti mismo de las que no sabías y que quizás no te gusten.Te empiezas a dar cuenta de que tu círculo de amigos es más pequeño que hace unos años atrás. Te das cuenta de que cada vez es más difícil ver a tus amigos y coordinar horarios por diferentes cuestiones: trabajo, estudio, pareja, etc... Y cada vez disfrutas más de esa cervecita que sirve como excusa para charlar un rato. Las multitudes ya no son 'tan divertidas'... hasta a veces te incomodan. Y extrañas la comodidad de la escuela, de los grupos, de socializar con la misma gente de forma constante.

Pero te empiezas a dar cuenta que mientras algunos eran verdaderos amigos, otros no eran tan especiales después de todo. Te empiezas a dar cuenta de que algunas personas son egoístas y que, a lo mejor, esos amigos que creías cercanos no son exactamente las mejores personas que has conocido y que la gente con las que has perdido contacto resultan ser amigos de los más importantes para ti.
Ríes con más ganas, pero lloras con menos lágrimas, y con más dolor. Te rompen el corazón y te preguntas como esa persona que amaste tanto te pudo hacer tanto mal. O quizás te acuestes por las noches y te preguntes por qué no puedes conocer a alguien lo suficientemente interesante como para querer conocerlo mejor.

Pareciera como si todos los que conoces ya llevan años de novios y algunos empiezan a casarse. Quizás tú también amas realmente a alguien, pero simplemente no estás seguro si te sientes preparado para comprometerte por el resto de tu vida. Atraviesas por las mismas emociones y preguntas una y otra vez, y hablas con tus amigos sobre los mismos temas porque no terminas de tomar una decisión.

Los ligues y las citas de una noche te empiezan a parecer baratos, y emborracharte y actuar como un idiota empieza a parecerte verdaderamente estúpido. Salir tres veces por fin de semana resulta agotador y significa mucho dinero. Miras tu trabajo y quizás no estés ni un poco cerca de lo que pensabas que estarías haciendo. O quizás estés buscando algún trabajo y piensas que tienes que comenzar desde abajo y te da un poco de miedo.

Tratas día a día de empezar a entenderte a ti mismo, sobre lo que quieres y lo que no. Tus opiniones se vuelven más fuertes. Ves lo que los demás están haciendo y te encuentras a ti mismo juzgando un poco más de lo usual porque de repente tienes ciertos lazos en tu vida y adicionas cosas a tu lista de lo que es aceptable y de lo que no lo es. A veces te sientes genial e invencible, y otras... solo, con miedo y confundido. De repente tratas de aferrarte al pasado, pero te das cuenta de que el pasado cada vez se aleja más y que no hay otra opción que seguir avanzando. Te preocupas por el futuro, préstamos, dinero... y por hacer una vida para ti. Y mientras ganar la carrera sería grandioso, ahora tan solo quisieras estar compitiendo en ella.
Lo que puede que no te des cuenta es que todos los que estamos leyendo esto nos identificamos con ello. Todos nosotros tenemos 'veintitantos' y nos gustaría volver a los 15-16 algunas veces. Parece ser un lugar inestable, un camino en tránsito, un desbarajuste en la cabeza... pero TODOS dicen que es la mejor época de nuestras vidas y no tenemos que desaprovecharla por culpa de nuestros miedos...Dicen que estos tiempos son los cimientos de nuestro futuro. Parece que fue ayer que teníamos 16... ¿¡Entonces mañana tendremos 30!? ¿¿¿¡¡¡Así de rápido!!!??? HAGAMOS VALER NUESTRO TIEMPO... QUE NO SE NOS PASE! La vida no se mide por las veces que respiras, sino por aquellos momentos que te dejan sin aliento...Envíale esto a tus amigos de veintitantos... quizá le ayude a alguien adarse cuenta que no esta solo entre tanta confusión.......

¿Porque la adolescencia no es una edad maravillosa?

Escrito por “MI”

Mi etapa como adolescente ya ha terminado por una cuestión de edad solamente (no porque ya no siga adoleciendo de muchas cosas). Esta etapa de mi vida que ya la estoy dejando atrás fue hermosa, y guardo en un cofre los mejores recuerdos. Aquí he cosechado grandes amigos, aquí fue cuando me enamore por primera vez, fue cuando llore por dolor y muchas otras veces por felicidad, comprendí el significado de lo que es ser un adulto, pero a contrario sensu de todo esto también me han surgido un montón de dudas.
Pero la adolescencia tampoco es una edad tan maravillosa como algunos quieren hacer sentir a otros, será porque se olvidaron de cómo fue su propia y verdadera adolescencia o bien porque se engañan creyendo que sus problemas actuales son peores que los problemas que tuvieron en la adolescencia. (cosa que indudablemente puede ocurrir), o porque creen que se esta acercando el último cuarto de hora y quieren hacer cosas y no lo logran, o simplemente porque son unos inmaduros de mierda, perdidos e incapaces de logro que hasta el día de hoy siguen siendo adolescentes y aquel momento fue el único momento en que la edad biológica coincidió con la edad espiritual.
Pero hay quienes dicen que esta edad no están maravillosa como parece. Hay muchos chicos que no sabes ni como se llaman, que están perdidos, confundidos en la vida como un barco que no tiene destino ( ojo yo también pase por esas situación) y encima de todo esto escuchan las voz de mucha gente que les dice que están naufragando por la mejor edad de la vida.
No puede ser una edad sencilla la adolescencia porque se enfrentan a la vez, en lucha descarnada, varios problemas fundamentales. Los enumero:

1-. El cuerpo te crece como si fuera el de otra persona (pero en rigor se trata de otra persona, pero esa otra persona es uno mismo ¿Y el que era, dónde fue a parar se preguntan?
2-. Con este desarrollo corporal aparecen nuevos deseos, pero todavía no se sabe qué hacer con ellos, por lo que la excitación va acompañada de una serie infinita de problemas que parecen es ese momento inabordable (entre otros la lógica timidez de no saber cómo hacer lo que se quiere hacer)
3-. Otro frente de conflicto es que uno tiene que decidir qué va a hacer con su vida: ¿estudiar, trabajar, estudiar qué cosa, para qué, dónde, hago lo que quiero o lo que debo, qué debo, qué quiero?
4-. Al que también se suma el frente de conflicto básico con los padres: los quiero pero no me los banco más. Ya no soy parte de ellos, ahora soy yo, tengo otros criterios. La batalla de los criterios puede ser, dependiendo del estilo familiar, cruenta o hasta divertida –a veces-, pero nunca fácil. Es difícil darle razón a los padres cuando uno ya ve que no la tienen, cuando uno empieza a tener ya sus propias razones. Sobre todo porque esas nuevas razones son apenas plantitas frágiles y el ficus de mamá o el plátano de papá parecen tan formados y convincentes…
5-. Al que también se suma el frente de conflicto del dinero y del trabajo: si esto que empieza a ser en mí, que tal vez soy yo quiere autonomía de vuelo es necesario que tenga su dinero propio (ser autónomo es tener capacidad de intercambiar con la sociedad como una persona entera), ¿cómo hago para tener mi plata y para lograr a través de ella comprarme las cosas que necesito y pagarme los gastos que ya no son gastos infantiles sino gastos en muchos sentidos adultos? ¿Qué puedo ofrecer de mí que sea útil para otros y quieran pagarme por eso?.
6-. Otro problema al que podemos sumar el conflicto siguiente: el de aprender a querer como persona adulta (o en difícil camino hacia la adultez) a otra persona adulta (o en difícil camino hacia la adultez), y me refiero a ese querer de amor profundo, trastornador, el amor sexuado amoroso de pareja enamorada y enajenada y entremezclada (¿quién soy yo, quién es ella?, ¿somos lo mismo?), a ese amor que no se parece del todo al amor tremendo que sentimos por mamá y papá porque es sexuado pero que tiene algo en común por el entremezclamiento y la ausencia de facilidades para captar lo propio y diferenciarlo de lo ajeno, o sea, la dificultad de entender qué lugar tiene el amor en la vida de persona crecida y no ya nene o nena. ¿Cuál es el concepto de amor que tengo ahora y que tendré que tener en un futuro?

Seguramente me estoy olvidando de muchas cosas, pero todo esto refleja muchos de los problemas que hemos atravesado en nuestra adolescencia. El otro día escuchando a una psicologa en Radio Mitre decia que la adolescencia es “IR ENFRENTANDO UN PROBLEMA POR VEZ”. El proceso de adaptación dura años, tratando de resolver primero una cosa y luego la siguiente. Diferentes problemas, diferentes relaciones o temas, se enfocan y son abordados en diferentes etapas, de manera que los diferentes tipos de stress que resultan de la necesidad de adaptarse a nuevos modos de relación raramente se concentran en un mismo momento. De donde se sigue, explican, que es precisamente entre aquellos que por alguna razón tienen que tratar con más de un frente a la vez donde los problemas tienen más chance de ocurrir. El “modelo focal”, dicen, es solo uno de varios modos de conceptualizar el desarrollo adolescente, pero tiene la ventaja de basarse en evidencia empírica.
Atravesar la adolescencia con éxito es un logro tremendo. No es algo sencillo sino es un difícil trabajo que día a día por factores internos y externos vamos moldeando nuestra personalidad que no marcara para toda la vida.

Conclusión:
La adolescencia no es una edad maravillosa, es una edad difícil, conflictiva, en la que quien la vive padece mucho. Por algo su nombre: adolescencia. Desde otro punto de vista es “maravillosa” como lo es toda la vida, pero no hacemos bien en olvidar, quienes la pasamos, las enormes dificultades que supone. Y es muy frecuente que el adulto olvide los tremendos problemas de esa época. El período que abarca es incierto y se extiende más allá de lo que solemos pensar: ¿hasta los 28? Como en muchos otros casos conocer y comprender las dificultades ayuda a poder vivirlas. Una última palabra de aliento para los adolescentes: la adolescencia se termina y uno llega a sentirse mucho mejor. Realmente mucho mejor.

La mentria no tiene patas cortas; tiene piernas fuertes, largas y necesarias

Esta frase dice, en otras palabras, que quien miente no puede llegar muy lejos con su mentira, que la mentira fácilmente se pone en evidencia. Faltar a la verdad es un camino que no puede tener éxito, que no alcanza a lograr sus fines, dice. Pero, ¿es cierto? ¿O esta frase expresa más bien un rechazo moral a la mentira, propone reducir su presencia en el mundo describiéndola como inefectiva pero buscando en realidad crearle mala imagen?

En muchos campos de acción humana la mentira es fundamental, hasta podríamos decir que en ellos un buen manejo de la mentira casi la clave del éxito: la política, la actuación, las negociaciones, los medios de comunicación, hasta me atrevería a decir que una relación de pareja se construye día a día de pequeñas mentiras, etc. Todas estas cosas útiles están llenas de mentiras y si no hubiera mentira en ellas directamente no existirían. Más que tener patas cortas bastaría este argumento para decir que la mentira tiene patas (piernas, podríamos decir, para no disminuirla) sanas y fuertes, y hasta necesarias. ¿Por qué no pensar con buena conciencia que la mentira es parte imprescindible de la vida humana?

Recuerdo cuando estudie a Nietzsche en la materia Introducción a la Filosofía en la facultad de derecho, que este filosofo Alemán decía que en muchos casos la mentira es más valiosa que la verdad. Lo dice porque la capacidad de entendimiento y sensibilidad del hombre debe preocuparse antes que nada por su propia salud y hay verdades que dan mucho frío, que generan dificultades enormes para la vida, mientras que hay mentiras que la favorecen. Podríamos decir que nosotros vivimos tranquilos gracias a la mentira de creernos inmortales, gracias a haber desalojado a la muerte de nuestra conciencia cotidiana, es decir, gracias a una “mentira”, mientras que si tuviéramos plena y constante conciencia de nuestro fin las cosas se nos harían más difíciles. Otro ejemplo: muchos no pueden asumir la responsabilidad respecto de sus vidas y se sirven de la mentira de creer que están como están por culpa de otro, para eludir la verdad de que están mal porque no son capaces de otra cosa.

Sigamos con el intento de observar la mentira con buena conciencia: que la mentira sea central en la política no quiere decir que la política en sí misma sea una mentira. La política existe y es perfectamente saludable y necesaria, lo que hace allí la mentira es cumplir un rol, un rol funcional y adecuado a las intenciones de la sociedad. Solemos creer que los políticos mienten en beneficio propio, pero lo que sucede en realidad es que los políticos mienten en beneficio propio pero sobre todo en beneficio de la sociedad, porque es la sociedad misma la que no quiere enfrentar sus propias verdades. ¿Por qué si no los políticos que más verdades dicen resultan ser los menos votados? No me refiero por supuesto a la supuesta política seudo centro derechista, que llama verdades a sus delirios místicos e ignorantes (si me estoy refiriendo a Elisa Carrio), sino a los políticos serios, del signo que sean, que no prometen imposibles sino caminos de trabajo y dificultad, que no hacen responsables de nuestras dificultades a unos malos que andan por allí sino que proponen que el país asuma el peso de su fracaso con auto responsabilidad. Si un político debe conducir el país es necesario que se sirva de la mentira para producir los efectos que debe producir. Es cierto que en muchos falta la grandeza de una visión y que ponen a la mentira al servicio de su pequeñez personal, pero eso no quiere decir que –como yo creía ingenuamente- la opinión pública pueda tolerar mucha verdad. El político más dotado debe saber administrar la verdad, es decir, en muchos casos mentir, para hacer que la comunidad haga el camino de crecimiento que naturalmente se resiste a hacer.

Otra prueba de que la mentira tiene patas largas: los casos de hombres que mantienen una doble vida familiar sin que ninguna de las familias se entere de la existencia de la otra familia. Hay casos de hombres que durante años han logrado mantener el secreto, ¿vamos a negar que si la mentira fuera un arte siempre precario esto sería imposible? Una familia en una ciudad y otra familia en otra ciudad. El tipo viaja mucho. Se hace el sufrido. Llega cansado de tanto trabajar, cuidado, no hagas ruido que papá está durmiendo. Y cuando el mentiroso finalmente muere en el funeral se dan situaciones extrañas: ¿cómo que sos mi hermano, flaco, si no te vi nunca? Papá era un santo, qué me querés inventar…

Una opción es siempre la de relativizar el tema, o sea la de decir: en definitiva qué es la verdad y qué es la mentira… Pero me parece que esa argumentación tiene algo de mala fe: sí existe la posibilidad de determinar qué es mentira y qué es verdad. Es cierto que las verdades son complejas y difíciles, que muchas veces la mentira resulta ser más útil que la verdad (incluso esas las dos mujeres del ejemplo de las dos familias podían saber o intuir la duplicidad y hacerse las boludas, consciente o inconscientemente, por conveniencia de no dejar una vida ya armada y con apariencia de orden por otra para la que no se sentían capacitadas). Pero podemos diferenciar con claridad qué es mentira y qué es verdad: es verdad que el tipo no se entregaba a ninguna de sus dos familias, es verdad que la opinión pública prefiere que le doren la píldora a que la confronten con sus propias limitaciones. Las cosas del mundo y de la vida tienen una forma y esa forma es la verdad. No siempre podemos dar con una certeza, porque en el camino de averiguar cuál es esa forma hay muchos problemas, pero sólo haciendo el esfuerzo de esquivar demasiado el bulto podemos pararnos en la argumentación que propone aplicar la relatividad del conocimiento a todos los niveles. No somos dioses, somos personas, y podemos conocer al mundo según nuestras necesidades, y diferenciar qué es mentira y qué es verdad.

Hay otros ejemplos en los cuales el engañado tiene complicidad con la mentira: ¿quién no conoce el arte de mentirse a sí mismo para salvarse de ver las cosas como son? Ejemplos: uno prefiere la mentira de decir que las mujeres son todas unas locas para no enfrentar la verdad de que él no es capaz de retener a una mujer (tal vez por su falta de sensibilidad emocional, por su falta de entrega); otro prefiere decirse la mentira de que no trabaja porque la sociedad es cruel para no ver la verdad de que no es capaz de ofrecer nada de valor al intercambio de riqueza social; otra elige la mentira de que ella es muy frontal, para ocultar la verdad de que hace todo lo posible para que nadie se le acerque, porque sentir la intimidad se le hace muy difícil; otra se miente diciendo que el profesor es un garca para no ver la verdad de que estudiar le resulta muy difícil, o porque tiene problemas de concentración o porque no quiere hacer el esfuerzo. Cada uno de nosotros es un mentiroso y un engañado, en cuestiones fundamentales de su propia personalidad. Esas mentiras nos ayudan a vivir, pero el crecimiento es posible en la medida en que en vez de servirnos de esas mentiras seamos capaces de enfrentar mayor verdad. La mentira en estos casos puede ser utilitaria, puede permitir permanecer en una situación hasta que sea posible avanzar. Lo que no conviene es creérselas al punto de confundirlas con la verdad. Y si uno no conoce la verdad es mejor intentar hacerlo que negar su existencia con argumentos relativistas.

Conclusión:
Es falso que la mentira tenga patas cortas, tiene piernas largas y ágiles, casi tan ágiles como la verdad. Tampoco es correcto asumir una perspectiva fácilmente moralista en relación con la mentira, como si esta fuera un pecado cuando en realidad en muchos casos es parte legítima y necesaria de la vida humana. El problema con la mentira es que, como dijimos, impide el crecimiento. Al salvarnos de un problema (la mentira siempre es el intento de salvarse de un problema) nos hace ir por un camino de facilidad y nos impide desarrollar nuestras fuerzas. Y el otro problema, su otro defecto, es que es poco confortable. Mantener una mentira impide que uno se relaje, que uno sea quién realmente es. El plan del mentiroso es vivir de manera tal que no se note quién es él realmente, y ¿para qué tanto esfuerzo? ¿No sería mejor ser uno quien es y hacerse cargo? A veces es difícil, todos lo sabemos, y vamos dejando de mentir en la medida en que podemos hacerlo.

domingo, 25 de mayo de 2008

Es sabado a la noche y no se que hacer

Mientras escribo esto son las 02:30 hs del sábado... o mejor dicho, de la madrugada del domingo. Bah, es sábado a la noche. Estuve viendo Televisiòn Registrada y desde hace un rato estoy tirado en mi cama, a veces leyendo viejos escritos juridicos, a veces mirando el techo (hay muchos puntitos que se superponen con los puntitos de mi vista), a veces solo perdiéndome en mis pensamientos; todo mientras el sueño me va invadiendo con demasiada lentitud para lo que en este momento quisiera. Desde afuera llega el sonido del viento y muy a lo lejos se escuchan las ovaciones de un grupo de mujeres entusiasmadas en uno de esos lugares en donde hay tipos que se ponen en bolas y bailan y un tipo los presenta con voz de locutor (Sii es del Cordobes, asì lo llaman al dueño del bar, es un lugar donde solamente se va a ponerse en pedo nada mas y a buscar gatos, aunque ese no sea mi caso).
Es sábado a la noche. Una noche un poco fria. Es La Gran Noche De Los Clichés Y Las Frases Hechas. Clichés y frases hechas como: “la previa”, “¿hacés algo hoy?”, “salir”, “caravana”, “tomar algo”, y otros más dignos de la prensa como “diversión”, “ritual”, “tragos”, “descontrol”. Es la noche de cumplir con uno de los tantos ritos sagrados de la sociedad. Porque además de estudiar, de casarse, de tener hijos y de tantos otros que ahora no tengo ganas de enumerar, uno de los grandes ritos que todo buen ciudadano debe cumplir es divertirse un sábado a la noche. Y si tenés 23 años como yo, con más razón todavía. Hay que salir. Ya sea al boliche, al baile donde esta noche tocan Los Palmeras, como me voy a perder el hit del momento el Bon Bon Asesino, al cuarteto fino de La Barra. La idea es estar con amigos, pasarla bien, distraerse. Con un poco de suerte (en mi caso, mas que mucha suerte dira un milagro para mi) terminar teniendo sexo con una amiga, con una recién (des)conocida, o con una puta, es lo mismo. Por supuesto, lo más importante de todo es el alcohol. De ninguna manera debe faltar. Incluso puede afirmarse que es lo único que a todos les importa. Ese es el rito de La Gran Noche De Los Clichés Y Las Frases Hechas. Hacerse el ocupado y el responsable durante la semana y cuando llega el “finde” “distenderse” y pasarla bien (sí, ya sé que se me va la mano con las comillas y la cursiva).
Pero yo no he cumplido con el rito sagrado. No lo he cumplido hoy y hace bastante tiempo que no lo cumplo. Hace mucho tiempo que no salgo con ninguna señorita, que no estoy de novio, que no salgo de parranda con mis amigos, que no llego en pedo a mi casa. Ahora soy como una isla que flota a la deriva, o es más, como un naufrago que habita esa isla (pedazo de analogía). Alguien que tiene amigos y conocidos en todos lados y en todos los círculos pero que al mismo tiempo no pertenece a ninguno. Y mientras el resto de la gente de mi edad se comportan como buenos ciudadanos y respetan las tradiciones, y organizan salidas, y se juntan en la casa de alguien a beber (y cuando se empieza a hacer de día toman mate) yo estoy tirado en mi cama escribiendo esto. No he tenido ganas de “salir”. He preferido quedarme en mi casa, tirado sobre la cama, escribiendo esto y/o mirando el techo. En realidad, hace tiempo que no tengo ganas de nada, aunque a veces me engañe a mí mismo y piense lo contrario. Aunque me embarque en varios proyectos y de hecho los empiece a ejecutar, no tengo ganas de nada. Aunque me quede trabajando hasta tarde en ellos, no me interesan. Solo soy fiel al rito de ir a trabajar y siempre me pregunto para qué. Por eso mismo no he salido esta noche. ¿Para qué? Nunca puedo dejar de hacerme esa pregunta. Podría estar pasándola bien. Cada vez que salgo lo hago, hoy no hubiera sido la excepción. No soy muy exigente. He hecho todo lo que se puede hacer un sábado a la noche, aunque nunca fui un gran habitante de la noche ni mucho menos (¿habitante de la noche dije? No… si soy un maestro para inventar conceptos…). Pero siempre me pregunto para qué. ¿Para qué vivo? me pregunto también (y tengo la respuesta a eso: para nada). Y a veces, y solo a veces, me pregunto si no sería mejor ser menos “raro” y más “normal”. Si no sería mejor pertenecer a un grupo de amigos que se juntan y “organizan salidas”, si no sería mejor no sentir tanta repulsión al estudio y a estas alturas tener un título en lugar de haber abandonado para siempre los estudios, si no sería mejor no amargarse tanto por cosas cotidianas que a otros no les afectan, si no sería mejor dejar de preguntarse para qué, si no sería mejor ser como esos que se ponen de novios con cualquiera porque al fin y al cabo lo que importa es estar con alguien, no de quién se trate ese alguien. (estaba por poner “lo que importa es ponerla” pero me pareció algo ordinario). Si no sería mejor cumplir con el rito sagrado del sábado a la noche, aunque no haya ganas, porque se trata de salir y nada más. Pero no. Solo me lo pregunto a veces. Porque en realidad sé que aunque no soy un suicida potencial, aunque me ponga enfermizo, cínico, depresivo por las más asombrosas cuestiones existenciales y los detalles cotidianos más pelotudos, aunque sea así, también puedo ser todo lo contrario. El más despreocupado de todos, el más feliz por estar vivo y blablabla (no me pidan que baile en bolas, tampoco irse al extremo ja ja ja ja).
Y ahora les voy a decir algo… este post iba a terminar con algo tipo “y ya sabemos porqué en realidad todos salen el sábado a la noche y porqué se llenan los bares, los boliches, los pubs, y etc. Por esa clásica frase: “por la falta de amor”. Por eso cumplimos el rito… o dicho sea de paso, todos los ritos. Porque queremos alguien que nos quiera. ¿Eh? ¿O no? Sí, sí, no va a faltar el que diga: “yo salgo para divertirme” y blablabla, pero antes de atajarte pensá un poquito y…”
Así iba a terminar este post pero, no sé. Me dio fiaca terminarlo.
NOTA DEL AUTOR: Espero que dejen algun comentario.

MI SEMANA DEL 19 AL 23 DE MAYO

Hola a todos
Este es mi primer posteo en este blog, le empiezo a construir en una situaciòn muy particular. Ahora estoy escribiendo este texto en la cyber de la facultad, afuerra llueve como si se viniera un dilivio, el profesor de Derechos Reales no vine (pobre viejo no se quiere mojar), fui a sacar una fotocopias para empezar a estudiar Derecho Laboral y la vieja de la fotocopia parecia tomarse con mucha calma el evento climatologico que estaba ocurriendo enfrente de sus narices, yo con el apuro de poder llegar a tomar el colectivo que me llevara a mi casa, parecio que todos estos factores se complotaron para joderme el dìa. Pero bueno ya esta, ya tengo las fotocopias (voy a poder estudiar derecho laboral este finde semana), perdi el colectivo, y ahora estoy en el cyber de la facultad escribiendo esto.
El lunes a la mañana me llama un amigo de la facultad a mi celular y me dice que la profesora de Ingles en la facultad pospuso el primer parcial de ingles, porque como la semana pasada hubo exàmenes en la facultad y al parecer todas las pendejas del curso le imploraron que postergue la prueba, en fin, yo ya estaba preparado (je je je) para ir a rendir ese dìa y una semanita màs me va a hacer comer el coco porque entre que no entiendo mucho el idioma del pais del norte una semana mas es demasiado. No les parece!!!!!!
El martes durante todo el dìa todo siguio el cause natural y ordinario de las cosas, pero cuando eran aproximadamente las 7 y media de la tarde y habro mi cuenta de correo para revisarlo PAN PAN PAN PAN PAN PAN PAN PAN. Que feo mail que acabo de recibir, no me lo esperaba, pero bueno me amargue muchisimo. ¿Vieron cuandl alguien conoce a una gran persona que creen que va a nacer una gran amistad y de un dìa para el otro todo se cae?. Entiendo porque tuvo que irde (yo le doy la razòn), a pesar de que hacia nada mas que una semana que nos habiamos conocido (yo diria accidentalmente, pero asì tambièn comprindi lo lindo de las casualidades), y de pronto en un mail me dice que se va. Bueno eso me paso a mi el martes cuando abri mi cuenta de hot mail. PERO ESPERO QUE LAS COSAS SE SOLUCIONES Y SE ACLAREN PRONTO, ESO ESPERO!!!! ( Si ya entraste a este blog sabes que estoy hablando de vos MALE ).
Miercoles me dan la nota de Reales 7 BIEN APROBE!!!!!!! el primer parcial de esta materia que me tiene los huevos por el piso, ahora me queda el segundo parcial que es el 21 de junio, que dicho sea de paso cae un dìa SabadoJueves todo tranquilo, nada de importante ocurrido a mi alrededor, solamente el calor y mas calor en esta puta ciudad, diria Fito Paez, es un horno mi ciudad ya a punto de finalizar el otoño y en las visperas del comienzo del invierno tenemos 29 Grados, y para colmo de mal "Los del campo no areglaron con los del gobierno" (Esto sera tema a tratar proximamente en un futuro post)
Y llegamos al Viernes, calor de mañana y agua bendita que cae del cielo para refrescar este calor de mierda que ya no se aguanta, el problema que como de costumbre los del servicio metereoogico no avisan cuando va a llover y por ende me vine a la facultad sin paraguas y me cague mojando entero, ahora rogar a dios nos resfriarme.Bueno esta ha sido mi semanita, en algunas cosas bien, en otras cosas mal, pero muy mal, pero bueno asì es la vida, a veces se pierde y se gana